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martes, 5 de junio de 2012

Pedazos de mi alma caen sobre mi rostro en forma de pequeñas y silenciosas lágrimas. Cada lágrima un trozo más y ya no se cuantos van. Cada lágrima un nuevo sentimiento de traición, engaño y decepción...sí decepción, decepción por saber que la mitad de las cosas que decías eran mentira, que fingías sentirlas y porque me hiciste creer que las sentías y ahora vienen los: "lo siento", "los nunca te olvidaré"..., pero ahora todo son palabras vacías carentes de significado, ¿qué tengo que creer lo que dices ahora o lo que decías hace una semana? ¿para qué quiero que te acuerdes de mí si lo único que necesito yo es olvidarte?

Ahora todo lo que siento y sentí me parece absurdo y sí, me siento estúpida sufriendo por algo que al parecer no significó nada y sufriendo por alguien que no derramará ni media lágrima por mí. 

Sé que es algo pasajero, que se acabará pasando, que empezará el verano y todos dicen que se me pasará, pero no quiero esperar, quiero que se me pase ya, porque el verano nunca ha sido una buena época para olvidar, porque necesito estar ocupada para no pensar.

Quiero sonreír sin fingir estar bien y quiero poder olvidar todos los momentos buenos para dejar de pensar por qué no fueron suficientes, pero eso se que no pasará, por lo menos pronto... 

Pero cuando acaben las lágrimas, cuando no me queden pedazos de alma que soltar...¿qué quedará?

jueves, 8 de septiembre de 2011

pérdidas

"pero si los filetes no vienen de los animales...¿cómo va a salir un filete de un cerdo o de una vaca?"

¿Os acordáis cuando eráis niños y las cosas parecían tan simples, las cosas eran lo que veías y nunca había nada oculto en lo que pasaba a nuestro alrededor? y ¿cuándo no entendías por qué los "adultos" hacían lo que hacían o por qué le daban tanta importancia a cosas que a simple vista parecía tan sencillas? Pues sí, tengo que reconocer que tras unos días lidiando con los pequeños de la familia he empezado a echar de menos aquella inocencia tan auténtica de los niños.
En serio, la vida de niño es sencilla y vives las cosas con una intensidad que a medida que vas creciendo se va perdiendo, pero no es algo que se suceda de repente, sino que simplemente la vida te va haciendo perder la ilusión por simplemente comprar unos cromos de la Liga o de los Simpson y que te toque el cromo que te faltaba.
Cuando creces no solo cambia eso material sino que la gente, los otros "adultos" hacen que pierdas lo más importante que tiene un niño, la inocencia. Poco a poco y palo tras palo aprendas a que la gente no es tan buena como parece y que los buenos a veces esconden demasiado debajo y en vez de intentar recobrar la inocencia (cosa que realmente no sé si muchos podrán) lo que hacen es minar la de los otros haciendo que las cosas nunca vuelvan a ser tan simples.

La frase con la que empiezo la entrada me la dijo el otro día mi sobrino porque el pobre no entendía que no comiera carne, porque "no haces daño a ningún animal". No voy a ser yo la que se lo explique, aunque sea que guarde ese pedacito de inocencia durante el tiempo que pueda.

viernes, 11 de febrero de 2011

El orgullo de un país


Durante las últimas semanas he ido siguiendo con atención la evolución de la revuelta de Egipto, sus idas y venidas, sus avances y sus retrocesos, la unión absoluta de un pueblo para acabar con una dictadura que había truncado muchas vidas durante sus 30 años de existencia y que ha hecho que un país entero se uniese para un fin común, un fin que por fin tras varias semanas han conseguido y por fin Egipto está libre de Mubarak.
Las revueltas que se han convertido en una absoluta revolución nos ha dejado estampas desoladoras, el video del ejército egipcio asesinando a un manifestante que estaba solo, y estampas maravillosas, esa plaza a rebosar de personas, de todos los credos unidos y luchando de forma pacífica por su libertad, la cadena humana de personas que se formó alrededor del museo de El Cairo para proteger sus riquezas, porque el país no era de Mubarak, Egipto es de los egipcios, de ese pueblo que se unió en la batalla pacífica, en los valientes que saltandose el toque de queda seguían manifestandose en las calles para conseguir la ansiada libertad.
Todas estas estampas llenas de orgullo, del orgullo de un pueblo que se supo capaz de conseguir lo que se había propuesto, el orgullo de ser egipcio y querer un Egipto libre, a mi me ha despertado un sentimiento de nostalgia y un sentimiento de esperanza, la esparanza de que los cambio son posibles, de que si la población se une por un fin justo todo es posible.
El pueblo egipcio se ha convertido en un ejemplo de lo que es la lucha por los derechos, un ejemplo de ciudadanía y solidaridad. Y nosotros jóvenes y no tan jóvenes hemos asistido a un momento realemente histórico, el derrocamiento de un dictadura, que era bastante aceptada por las grandes otencias mundiales, por el pueblo sometido.
Por fin hoy podemos decir que EGIPTO ES LIBRE